Este es un proyecto de emprendimiento (o mejor, una realidad), de los que ensanchan el espíritu y abren horizontes de energía alegre y positiva en nuestro depauperado y avejentado medio rural.

Es posible que en Ponferrada o en alguna otra capital de la comarca sobren empresas de ocio –aunque no son tantas–, pero es seguro que faltan en los pueblos, en nuestro entorno rural, allí donde precisamente son más necesarias. Por eso merece todo nuestro aplauso social la iniciativa DINAMIA, promovida por Miguel A. Fernández Sancho y Juan Carlos Balado.
DINAMIA se define como empresa joven en al ámbito de la cultura, la educación y la organización de eventos, apostando por la igualdad de oportunidades entre las personas, fomentando su bienestar físico, psicológico y social, así como una adecuada gestión del ocio y tiempo libre. Y todo ello con el foco de atención sobre el entorno rural.
Puente local y generacional
“Nuestra idea –dicen Miguel y Juan Carlos– es que todas las personas tienen infinitas posibilidades para desarrollar sus capacidades. Solo es necesario plantearse qué se puede hacer y buscar los medios para llevarlo a cabo”. DINAMIA llega para convencernos de que se puede vivir mejor si compartimos nuestras habilidades, nuestra creatividad y nuestro deseo de ser sanos y felices. “Dinamia quiere ser un puente entre las administraciones públicas y la gente a través del desarrollo de distintas actividades, un puente entre pueblos cercanos que a veces viven de espaldas y un puente entre generaciones ya que es fundamental aprovechar la riqueza de nuestros mayores y la energía de niños y jóvenes”.
Las señas de identidad de DINAMIA son la alegría y vitalidad; la calidad, contando con buenos profesionales; la participación, la cercanía (que cada taller o evento sea lo más adecuado posible a los participantes) y, definitivamente, su nítida y valerosa apuesta por el mundo rural. En DINAMIA son especialistas en buscar el desarrollo de los pueblos del Bierzo y de sus gentes.
¿Cómo lo hacen? Mediante talleres de manualidades, teatro, memoria para personas mayores, zumba, bailes de salón, ludoteca para niños y niñas, etc. Un ejemplo significativo, y ciertamente una referencia de vanguardia a considerar (¿pero cómo no se le había ocurrido a nadie antes?) es la puesta en valor del monasterio de San Miguel de las Dueñas, una joya arquitectónica infrautilizada y bastante olvidada en rutas turísticas, fitures y otros menesteres. DINAMIA ha organizado visitas de calidad a través de una guía y de material variado para poder disfrutar de este monasterio, a medio camino entre Ponferrada y Bembibre, diez kilómetros mal contados.
Para este otoño, DINAMIA trabaja en un proyecto nuevo para la recuperación de la memoria de los pueblos a base de historias, canciones, material audiovisual, tradiciones, anécdotas.
Además, DINAMIA organiza eventos sociales, desde cumpleaños a bodas y bautizos, pasando por fiestas patronales “distintas” (con juegos tradicionales, cucañas, guiñol, cuentacuentos) o campamentos en el rural, como el celebrado este año con notable aceptación en Congosto: una apuesta por vivir en la naturaleza y conocer mejor el medio.
En definitiva, actividades para revitalizar nuestros pueblos, que debido al grave envejecimiento de su población han perdido niños, escuelas, fiestas, servicios, oficios, actividades y alegría. Para DINAMIA, vivir en un pueblo no deber ser una desventaja, sino más bien al revés: una riqueza vital.
Con una infraestructura básica y un plan empresarial modesto pero solvente, DINAMIA está consiguiendo un modo de trabajo rentable y sostenible, sin necesidad de financiación bancaria, en el terreno de la autogestión y el trabajo colaborativo. Los dos promotores tienen experiencia previa sólida: Miguel A. Fernández ha trabajado en residencias con personas mayores, en barrios marginales de Madrid y durante trece años en la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, y es monitor diplomado en Risoterapia. Juan Carlos Balado tiene experiencia y conocimientos avanzados de música y canto, así como en diseño gráfico y web y ha trabajado en diversas empresas en los equipos de calidad. Los dos son apasionados del mundo rural, el ocio, la música, el teatro, la cultura: “Es lo que sabemos hacer y nos gusta”.
Este es su primer proyecto conjunto, innovador y con un alto grado de satisfacción personal, lo que en sí mismo es un horizonte laboral deseable. Quizás una parte oculta del iceberg del emprendimiento social tiene que ver con la armonía personal del emprendedor: trabajar en lo que te gusta y que te guste aquello en lo que trabajas.
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