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Exposición Un romántico en la construcción de Europa (10).

La posteridad recuerda a Enrique Gil como poeta, pero solo compuso 32 poemas en los primeros años madrileños y pronto abandonó el verso por el periodismo y la novela.

Sus composiciones son largas, de una rara perfección formal y técnica. La poesía de Gil es íntima y sincera, sonora, brillante. Canta a su infancia y memoria, al paisaje de su tierra, al amor y a la muerte; y escribe elegías a los amigos y hermanos iniciados: a Espronceda, a Romea o al general Torrijos, fusilado por el Absolutismo.

Gil es el primer postromántico, precursor del Modernismo: “Conocer la obra de Gil ―escribe el crítico Iarocci― es conocer una forma temprana del idealismo romántico que pasa por Bécquer, Rosalía de Castro, Verlaine y Rubén Darío para constituir una de las bases del verso de principios del siglo XX”.

Una gota de rocío
Gota de humilde rocío
delicada,sobre las aguas del río
columpiada. (…)
¿Eres lágrima perdida,
que mujer
olvidada y abatida
vertió ayer? 

La violeta
Quizá al pasar la virgen de los valles;
enamorada y rica en juventud,

por las umbrosas y desiertas calles
do yacerá escondido mi ataúd,

irá a cortar la humilde violeta
y la pondrá en su seno con dolor,

y llorando dirá: “¡Pobre poeta!,
ya está callada el arpa del amor”.

[Fotografía portada: Pepe Esteller].