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Convengamos en que el valor SOCIAL, y aquí lo escribimos con mayúscula, de una idea ecológica y sostenible, transformada en proyecto, a su vez transformado en realidad, es su perfecta adecuación al territorio, su ensamblaje con la Naturaleza, con el medio natural en toda su extensión.
Durante siglos las castañas han sido en Galicia y El Bierzo parte sustancial de la dieta de nuestros tatarabuelos, mucho antes de que los marineros de Colón trajeran de América los primeros granos de maíz, las primeras patatas y los primeros tomates. La castaña, como el dinosaurio de Monterroso, ya estaba ahí.
Sin embargo, por esa especie de auto-odio que a veces practicamos con nuestra propia tierra (y todo lo que produce y nos regala, empezando por aire limpio y salud), en los últimos tiempos la castaña había pasado a ser un producto devaluado, a medio camino entre la comida para cerdos —que cada vez se crían menos en las casas— y el simple abandono en los montes. Los pueblos se vacían, no hay quien “pañe” las castañas en los sotos y laderas de nuestros montes, no es rentable, ha dejado de ser parte de la dieta básica, si acaso relegada al postre y al tradicional magosto.
Frente a este estado de cosas, algunos emprendedores conscientes del valor ecológico, alimenticio y económico de la castaña han puesto en marcha proyectos valiosos, más valiosos cuanto más INTEGRAL sea el concepto y el ciclo productivo: es el caso de Castañas Ribada S. L., que desde Balboa exporta al mercado internacional (Francia, Italia, Alemania, etc.). Un modelo de emprendimiento social, con altas dosis de innovación y desarrollo en el mundo rural, del que tan necesitados estamos.
Castañas Ribada, y su marca comercial La Oricera(de “orizo/ourizo”), llevan diez años apostando por la transformación de la castaña en productos con más valor añadido: tartas, bizcochos, mermeladas, cremas, hasta 16 referencias, disponibles en su tienda on line, entre ellas la mas novedosa, la cerveza de castaña. ¿Aún no la han probado?
La producción de Ribada es ecológica y sostenible porque contempla todo el ciclo en su extensión: mantener los sotos de castaños limpios y productivos es apostar por un bosque autóctono sano y vigoroso, frente a la desolación y el desierto de los bosques abandonados, pasto cada verano de incendios desastrosos. La renovación del bosque viene también por nuevas plantaciones de la variedad autóctona berciana, la riquísima y aún no bien valorada, castaña de parede.
Apostando por las energías renovables, Castañas Ribada ha cambiado los secaderos de gasoil por los de leña y biomasa, el horno eléctrico por el horno de leña, aprovecha la cáscara y el erizo como combustible y ha instalado placas solares.
El sueño, muy pegado al suelo, de Enrique y Ana hacen posible desde Balboa esta empresa sostenible y ecológica, que ha creado ya unos cuantos puestos de trabajo permanente, y marca el camino de la dignidad a otros muchos pueblos del Bierzo.
La Oricera en Cerezas del Bierzo