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Hay personas que se anticipan claramente a su tiempo, por ejemplo, el pensador y humanista Rudolf Steiner. Sus obras completas ocupan 350 tomos, incluidas más de 6.000 conferencias, de modo que no vamos a resumir su proyecto vital en un tuit. Quedémonos con la idea de que es el fundador de la agricultura biodinámica. Este concepto es más sencillo de explicar y no necesitaremos 350 volúmenes, sino una visita a Corullón.
Basta con acercarse a la Granja Cando para conocer de primera mano, en la teoría y en la práctica, qué es la agricultura biodinámica y cómo funciona una granja integral o granja holística [‘holismo’, del griego, significa ‘todo’, ‘por entero’: una visión global, comprensiva, compleja].
La historia comienza en el año 1999, cuando Álvaro Palacios y su sobrino Ricardo Pérez Palacios (quinta y sexta generación de una familia de viticultores y bodegueros procedentes de Alfaro, en La Rioja), llegan al Bierzo en busca de un lugar donde varar su arca de Noé.
Álvaro Palacios es uno de los enólogos más reputados de España, de prestigio internacional; después de haber vivido la viña y la bodega en casa, y haber estudiado y trabajado en Francia, comenzó a cultivar viñedos y hacer vinos en el Priorato, Tarragona, donde consiguió reavivar una zona olvidada.
Ricardo Pérez Palacios también lleva en la sangre esta vena familiar, la querencia por la tierra y la adoración de la viticultura como un arte complejo y sutil. Tras años de aprendizaje, prácticas y trabajo en Francia, Chile y Estados Unidos, Ricardo propone a su tío Álvaro empezar juntos la aventura berciana, y ahí siguen desde entonces, forjando un “complejo vitícola” ubicado en la intersección de dos ejes: las ordenadas del emprendimiento y las abscisas de la innovación.
¿Por qué hablamos, en este ambicioso proyecto de los Palacios, de granja holística y de “complejo vitícola”? “En un principio –reflexiona Ricardo– nuestro objetivo era hacer un gran vino que reflejase la verdaddel lugar de donde procede, El Bierzo; pero las circunstancias y la propia idiosincrasia de la comarca nos hicieron ampliar las miras e ir mezclándonos en la vida rural, las tradiciones, la cultura… asentarnos y echar raíces en la zona. ¿Qué mejor manera que entender una tierra, un paisaje, que echando raíces?”.

Álvaro y Ricardo no han inventado la pólvora ni han descubierto el Mediterráneo: se limitan a la humildad de aprender lo más valioso del modo de vivir de nuestros abuelos, se disponen a escuchar la voz del tiempo y captar la sabiduría cuajada durante siglos de experiencia: el modo de cultivar las tierras, el ciclo anual, las estaciones y su especialización, los oficios y los cultivos sucesivos, la integración y complementariedad de todos ellos. No han inventado nada porque nuestros abuelos eran holísticos: su vida era integral y perfectamente integrada en su medio natural.

“En el invierno de 1999 empezamos a comprar viñedos, y cuando los paisanos nos vendían la viñas, solían incluir “todo el capital”; de modo que nos vimos en poco tiempo con una cantidad de viñas acompañadas de otras tierras y cultivos, cerezas, castaños, perales, manzanos, pastos… Fue el primer encuentro con el minifundio y con la organización agrícola tradicional basada en el modelo de familia que trabaja diferentes cultivos y se autoabastece. Nos parecía un mundo romántico, muy apegado a la tierra, y a medida que fueron pasando los años, nos dimos cuenta de que justamente esa era la mejor manera de cultivar en la región, incluso de vivir, ya que los tiempos estaban marcados por las labores: la vendimia, después las castañas, el magosto con el vino nuevo, la matanza, la prensada de la uva y el aguardiente… Poco a poco fuimos trabajando el resto de cultivos, dándole sentido a lo que habíamos ido recibiendo de las generaciones anteriores. Una cuestión muy importante fue la introducción del ganado en los cultivos, el uso de la tracción animal, para poder cultivar las imposibles laderas del pueblo que nos cautivó desde un principio”.

Laderas como las de la finca La Faraona, en el paraje del Ferro, a espaldas de la Peña del Seo, donde las mulas y caballerías trabajan como lo hicieron durante siglos, y donde los Palacios cosechan las uvas de una en una, como perlas de mencía.

“Gracias a haber conocido muchas escuelas de agroecología, entendimos que el sistema tradicional minifundista del Bierzo era la mejor adaptación posible para conseguir nuestro objetivo primero, hacer un gran vino. Por ejemplo, con la Permacultura(la agricultura permanente, en traducción rápida) entendimos el por qué de la organización del territorio y cómo la agricultura ha cincelado el paisaje de una manera tan particular. De la agricultura natural deFukuoka –no arar, no usar pesticidas ni herbicidas, respetar los ciclos naturales, etc.–, la comprensión de que los cultivos mezclados y nunca en extensivo es la manera más sana para cultivar buenos productos. Y por fin, de la agricultura Biodinámica (comprender los ciclos naturales de todos los elementos presentes en al paisaje: el suelo, las plantas, los animales, el cielo, el cosmos y por fin el hombre) que nos hizo saber interpretar la familia berciana a través de su visión del granja, una individualidad holística en la que un grupo de personas convive en armonía con el medio y el paisaje”.
Visión holística como la de nuestros antepasados, aprender de la tradición y de la sabiduría del tiempo, respeto a la Naturaleza son los principios sobre los que Álvaro y Ricardo Palacios asientan su trabajo en Corullón. Ellos son principalmente viticultores (sus vinos tienen fama mundial, baste citar La Faraona 2012, 96Parker), y su pasión por el vino les ha llevado a emprender la construcción de una nueva bodega, impresionante, en la ladera de Chao do Pando, diseñada por Rafael Moneo. Pero su amor por la viticultura no se entendería sin formar parte inseparable de un todo holístico: la Naturaleza compleja e indivisible.
La apuesta personal de Ricardo Pérez Palacios, vivir en El Bierzo con todas las consecuencias, le ha llevado a un compromiso más amplio con el emprendimiento social: a su militancia en el ecologismo (asociación La Olla del Bierzo) y en la lucha contra la incineración de residuos (Bierzo Aire Limpio), une las inquietudes artísticas y culturales de la Granja Cando, sus cursos de agroecología o de cómo hacer pan con masa madre, o los congresos y presentaciones en el Ateneo Cultural de Corullón. Un punto de encuentro holístico para escuchar la voz de la tierra.
Pistas:
Granja Cando de Corullón
Permacultura  
Rudolf Steiner